Sin lugar a dudas, quiero ser un chico juguete. Y con todas las conscuencias. Me encantaría sentarme en un descapotable que conduce una mujer 20 o 30 años mayor que yo con las suficientes operaciones como para parecer nada más que mi madre y no mi abuela. Por supuesto conduciría ella. De lo único de lo que tendría que preocuparme sería de si finalmente había metido los zapato gucci en la maleta de carolina herrera o de si mis padres se habrían creído que estaba con mis amigos de fin de semana. En su versión más sórdida, pero no por ello menos glamourosa, yo simplemente sería su rent boy.
Muchas son las mujeres a las que imagino en la cubierta de un yate con un bañador negro y cristales swaroski dorados. Mientras el sol broncea nuestros cuerpos, ella habla por su vertu con su marido e intenta convencerle de que no soy más que un miembro de la tripulación.
Iría a fiestas con ella, siempre aparentando ser su asistente o, simplemente su secretario. Buscaría su mirada, o sus manos enfundadas en satén y diamantes y saldríamos por separado para que nadie sospechara. En la habitación del hotel no me cansaría de verla encima de sus louboutin favoritos.
Se podría llamar naty. Por mi nariz, pasaría por un hijo suyo, pero nada más lejos de la realidad. No me hartaría de quererla a ella y solo a ella.
O lomana. Le sujetaría el abrigo, la copa de champán o la ropa interior de la perla si hiciera falta.
Incluso isabel, las navidades en su casa deben ser divertidísimas. Me costaría encontrar cuál es su baño entre tanta habitación, pero verla sumergida en un baño de espuma compensaría la búsqueda.
Lo que si que tengo claro es que nunca se llamaría marujita, sara o, si me apuras, maría teresa...
PD: Si eres alguna de las tres primeras, o te pareces a ellas en su cuenta corriente, en su vestidor y en su edad, mi mail de contacto está en el lado.
Muchas son las mujeres a las que imagino en la cubierta de un yate con un bañador negro y cristales swaroski dorados. Mientras el sol broncea nuestros cuerpos, ella habla por su vertu con su marido e intenta convencerle de que no soy más que un miembro de la tripulación.
Iría a fiestas con ella, siempre aparentando ser su asistente o, simplemente su secretario. Buscaría su mirada, o sus manos enfundadas en satén y diamantes y saldríamos por separado para que nadie sospechara. En la habitación del hotel no me cansaría de verla encima de sus louboutin favoritos.
Se podría llamar naty. Por mi nariz, pasaría por un hijo suyo, pero nada más lejos de la realidad. No me hartaría de quererla a ella y solo a ella.
O lomana. Le sujetaría el abrigo, la copa de champán o la ropa interior de la perla si hiciera falta.
Incluso isabel, las navidades en su casa deben ser divertidísimas. Me costaría encontrar cuál es su baño entre tanta habitación, pero verla sumergida en un baño de espuma compensaría la búsqueda.
Lo que si que tengo claro es que nunca se llamaría marujita, sara o, si me apuras, maría teresa...
PD: Si eres alguna de las tres primeras, o te pareces a ellas en su cuenta corriente, en su vestidor y en su edad, mi mail de contacto está en el lado.
18:27
jose_airam




La pregunta encadenada que dejó María:
En este caso, patri ha decidido devolverme la pelota y como no puedo decirle que no...



Pero ¿y el calzado?. Siempre me han gustado las botas de agua hunter pero nunca me he atrevido a ponerme unas. Echando un vistazo a su página web encuentras de todo. Y la versión corta para hombre es genial. Ya no tendremos que preocuparnos de llamar la atención con unas botas de agua asomando por encima de los pantalones llegando casi a las rodillas. Encontrar este modelo en madrid es difícil, pero en la 
También los tienes clásicos, como los de louis vuitton o el de 






